Por Ingrato Chiche el 19/12/2009 para la sección Deportes.
No suelo inmiscuirme en los temas deportivos en este portal. Para eso están los correspondientes analistas, de gran nivel, como Madorrán, y también hace lo que puede el Lata Cardozo. Sin embargo, la magnitud del encuentro que terminó hace algunas horas me hizo reflexionar, y me vi en la necesidad de compartir mis inquietudes, obligación que me planteo cada vez que soy creativo. Es arduo, pero mi compromiso con la sociedad es que mis ideas sean patrimonio de la humanidad. Lo primero que voy a decir acerca de la final es que la pelea Niembro – Closs se recrudeció sin lugar a dudas. El gran partido del sueco Stalan Ibrahimovic desnudó la interna, ya que en las no menos de 30 veces en las que cada uno lo nombró, lo hicieron tercamente con su estilo. Mientras Mariano “para la FIFA es tiempo adicionado, no recuperado” Closs le decía “Ibrahimovic”, con “I”, Fernando “quiero ir a discutir con Fantino los domingos” Niembro le introdujo un intento de distinción al presentarlo una y otra vez como “Aibrahimovic”, con una “A” inicial. Una desprolijidad que demuestra que los egos suelen ser peores que las pasadas de largo de Clemente Rodríguez (para algún desprevenido, Rodríguez era el pelado que intentó correr, de los dos que jugaron en el medio campo estudiantil).
Más allá de esta sutileza, el resultado del encuentro me dejó una sensación ambivalente, ya que si bien se supone que uno debería apoyar al equipo nacional, está claro que ideológicamente un referente como yo no puede suscribir al mensaje de la mezquindad y mediocridad que funcionó durante 88 minutos. Así es que sin llegar a gritar fervorosamente el gol de Pedro, como hizo Ángel Cappa, tampoco rompí en lágrimas como el juvenil Rojo al finalizar el encuentro. “Estuvimos cerca” decía la primera parte de un sms cortado que me mandó Sabella desde el estadio, no llegué a responder cuando me llegó el final, “nos dieron una clase en primera fila”. Lo cierto es que quedó demostrado que para superar al Barça hace falta ser Graduados, aunque más no sea de la UADE.
Si bien el párrafo anterior termina con un chiste digno de un cierre de nota, no justifiqué todavía todo el tiempo de trabajo que figura en mi liquidación de haberes de fin de año, por lo que continúo y me pregunto ¿qué pasará el día que Messi decida jugar con ganas 90 minutos? Lo más probable es que se venga el fin del mundo, tal yo como lo predijeron los Mayas, aunque es seguro que para ese momento los españoles habrán sumado a “la pulga” a su selección, a cambio de una quita en los intereses de la deuda, y 10 Movistar Nokia 1100 con llamadas gratis para Don Julio y sus secuaces.
¿Se animará Feinmann a preguntarle a Verón si tiró mal 4 de 5 centros porque el jeque que le ofrecio 30 palos verdes había puesto plata al Barcelona? Para ser justos, en el primero que embocó, en el minuto 120, casi se viene el milagro. Me gustaría despedirme felicitando especialmente a Boselli, por marcar otro gol que incomoda a la dirigencia de Boca, pero tengo que solidarizarme con mis colegas y denunciar el despido de los creativos de los títulos simpáticos y ocurrentes que el diario Olé supo tener. ¡Fuerza muchachos, pelearemos por su reincorporación!

me gustó la nota, como las mayorías, pero hay algo en que estoy tolalmente en desacuerdo. messi no juega con desgano, messi es un jugador relámpago por 2 moitvos: porque es un jugador que no es constante, sino que aparece de a ratos, y porque es un jugador rapidísimo. cuando agarra la pelota messi, y encara, siempre lo tienen que marcar entre más de 2, y pierda la pelota o no, ya eso es algo postivio, porque qeudan varios jugadores de su equipo desmarcado y con posibilidades de llegar al aréa y al arco, ya que la mayoría de las veces que pierde la pelota, la pierde cerca del aréa, ahí nomás.
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