¡Por qué me está pasando a mi!

Por Mandarina Mecánica el 4/10/2009 para la sección Deportes.

Durante mucho tiempo, y quizás siga ocurriendo hasta que se retire Luciana Aymar, el efecto “las leonas” llenó a los clubes nuevamente con pequeñas entusiastas, más el fervor de sus padres, y el hockey volvió a estar en los primeros planos. Integración, deporte y un poco de exitismo argentino por buscar un joven talento en casa que salve a la familia.
Después del triunfo de Del Potro en el Us Open, las escuelitas de tenis están haciendo furor nuevamente. Tuvieron su explosión con la presencia de la generación dorada y su pico en Roland Garros 2004, parada copada totalmente por los argentinos Chela, Nalbandian, Coria y Gaudio.
Ayer, en una entrevista, me puse a escuchar a Franco Davin, hoy nombrado por la prensa como el mejor DT argentino. Fácil decirlo con el Olé del lunes. Y entonces contaba sobre las cosas que tuvieron que corregir en el juego de la torre de Tandil. Y es verdad, el cambio en el juego desde que Franco asumió ha sido notable. Comencé entonces a preguntarme cuáles son las posibilidades de cambiar técnicas que se traen desde los primeros años, cuando uno ya es profesional. Y pienso en Messi. Y comparo con el fútbol. ¿Es posible seguir mejorando a la edad profesional? En el tenis parece que sí. Pero no me animo a decir que en el fútbol alguien que rechaza hacia el medio, lo cambie a los 25 años de edad y con técnicos que necesitan ganar en forma urgente. “Para el medio nunca nene”, grita el saber popular.
El tenis también vive de los apuros y sin embargo, en un año, Juan Martín parece convertido en un jugador nuevo. Y mientras seguía escuchando a Franco, pensé en dos caminos totalmente opuestos: las mejoras técnicas en Del Potro y las mejoras en Guille Coria. ¿Los resultados? A la vista.
Coria demostraba holgadamente su talento. Decide unirse a Josep Perlas y a partir de ahí pulir detalles técnicos. Pero nada fue igual después de un año de relación. Alguna vez Guille dijo que le intentaron cambiar la empuñadura en el saque y eso lo perjudicó. En ese momento, el karma de las dobles faltas se transformó en algo insoportable. El Mago decide unirse a Higueras. Este le pide que siga jugando a pesar de todo y su cabeza se quema, hoy podemos decir, para siempre.
Queda preguntarse como un técnico es o no importante. La formación, el aprendizaje a edades maduras y sus consecuencias. Quedará la incógnita sobre qué le pasó a Coria y lo que le está pasando a Del Potro, dos historias similares y opuestas al mismo tiempo. ¿Lo arruinó la final de Roland Garros, la implementación de cambios técnicos o su pelea con Gaudio, un loco capaz de volverte loco? ¿Qué pasará con Juan si se decide ir por el Nº 1? ¿Se animará a pasar más de 9 meses fuera?

Durante mucho tiempo, y quizás siga ocurriendo hasta que se retire Luciana Aymar, el efecto “Las Leonas” llenó a los clubes nuevamente con pequeñas entusiastas, más el fervor de sus padres, y el hockey volvió a estar en los primeros planos. Integración, deporte y un poco de exitismo argentino por buscar un joven talento en casa que salve a la familia.

Después del triunfo de Del Potro en el Us Open, las escuelitas de tenis están haciendo furor nuevamente. Tuvieron su explosión con la presencia de la generación dorada y su pico en Roland Garros 2004, parada copada totalmente por los argentinos Chela, Nalbandian, Coria y Gaudio.

GaudioAyer, en una entrevista, me puse a escuchar a Franco Davin, hoy nombrado por la prensa como el mejor DT argentino. Fácil decirlo con el Olé del lunes. Y entonces contaba sobre las cosas que tuvieron que corregir en el juego de “la torre de Tandil”. Y es verdad, el cambio en el juego desde que Franco asumió ha sido notable. Comencé entonces a preguntarme cuáles son las posibilidades de cambiar técnicas que se traen desde los primeros años, cuando uno ya es profesional. Y pienso en Messi. Y comparo con el fútbol. ¿Es posible seguir mejorando a la edad profesional? En el tenis parece que sí. Pero no me animo a decir que en el fútbol alguien que rechaza hacia el medio, lo cambie a los 25 años de edad y con técnicos que necesitan ganar en forma urgente. “Para el medio nunca nene”, grita el saber popular.

El tenis también vive de los apuros y sin embargo, en un año, Juan Martín parece un jugador nuevo. Y mientras seguí escuchando a Franco, pensé en dos caminos totalmente opuestos: las mejoras técnicas en Del Potro y las mejoras en Guille Coria. ¿Los resultados? A la vista.

Coria demostraba holgadamente su talento. Decide unirse a Josep Perlas y a partir de ahí pulir detalles técnicos. Pero nada fue igual después de un año de relación. Alguna vez Guille dijo que le intentaron cambiar la empuñadura en el saque y eso lo perjudicó. En ese momento, el karma de las dobles faltas se transformó en algo insoportable. El Mago decide unirse a Higueras. Este le pide que siga jugando a pesar de todo y su cabeza se quema, hoy podemos decir, para siempre.

CoriaQueda preguntarse cómo un técnico es o no importante. La formación, el aprendizaje a edades maduras y sus consecuencias. Quedará la incógnita sobre qué le pasó a Coria y lo que le está pasando a Del Potro, dos historias similares y opuestas al mismo tiempo. ¿Lo arruinó la final de Roland Garros, la implementación de cambios técnicos o su pelea con Gaudio, un loco capaz de volverte loco? ¿Qué pasará con Juan si se decide ir por el Nº 1? ¿Se animará a pasar más de 9 meses fuera? Veremos…

2 comentarios para “¡Por qué me está pasando a mi!”

Podés seguir los comentarios de este artículo con el RSS 2.0. Podés dejar un comentario o un trackback a este artículo.

  1. Jose dice:

    Muy bueno el post muchachos, la verdad que ultimamente andan con cosas de muy buena calidad!

  2. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Durante mucho tiempo, y quizás siga ocurriendo hasta que se retire Luciana Aymar, el efecto “las leonas” llenó a los clubes nuevamente con pequeñas entusiastas, más el fervor de sus padres, y el hockey volvió a estar en los p…..

Dejá tu comentario

Otros temas interesantes

Comparti este artículo

FROYD es una obra de ficción, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.